domingo, 23 de septiembre de 2012

019LYNDSAMRC

Cortesía de N. Bathes.
Otra  joya, dificilísima  de  encontrar
que  nos  ofrece  generosamente .
Muchas gracias .
Páginas 3 y 4  restauradas
por Doncomic.

Oh Gran Espíritu
cuya voz oigo en los vientos
y cuyo aliento da vida a todo el mundo, escúchame!.
Soy pequeño y débil, necesito tu fuerza y sabiduría.

Déjame caminar en la belleza y hacer que mis ojos
contemplen para siempre el ocaso rojo y púrpura.
Haz mis manos respetuosas de las cosas que has hecho
y mis oídos agudos para oir tu voz.

Hazme sabio para que pueda entender las cosas que has enseñado a nuestro pueblo.
Déjame aprender las lecciones que ocultaste en cada hoja y piedra.
Busco fuerza, no para ser más fuerte que mi hermano,
sino para luchar contra mi peor enemigo, yo mismo.

Haz que siempre esté listo a acudir a tí con manos limpias y ojos rectos.
De modo que cuando la vida se desvanece como el sol en el ocaso,
mi espíritu pueda acudir a tí sin vergüenza.


La riqueza Mitológica de los Algonquinos
Frente a los excesivamente escuetos Atapascan, la nación Algoquina exhibe una mitología mucho más rica y extensa, empezando por la curiosa figura dual de Gluskap, el astuto dios (su nombre significa "mentiroso") hermano gemelo Malsum el lobo.
Mientras que Gluskap empezó a demostrar su bondad creando el sol y la luna, dando forma y vida a los animales de la tierra, a los peces de las aguas, poniendo finalmente en ese mundo fértil y próspero a los seres humanos para que disfrutaran de todo ello; por el contrario, el perverso Malsum creaba al mismo tiempo una geografía difícil para el hombre, llena de elevadas montañas y profundos valles, ponía a las serpientes y a las alimañas en la tierra, para que atacasen a los hombres y a sus animales,y no cesaba de hacer todo lo que pudiera ser un obstáculo en la felicidad humana.
Y el perverso Malsum conoció de su buen hermano cual era el único modo de darle muerte: ser tocado por la pluma de una lechuza, o por el brote de un junco.
Aprovechando su sueño, Malsum dio muerte a Gluskap, pero sólo por un momento, porque el buen Gluskap volvió inmediatamente a la vida.
Después Malsum volvió a intentar el asesinato del hermano, esta vez con un brote de junco, pero Gluskap renació de nuevo y, así, una y otra vez, hasta que el buen hermano se hartó de la maldad del lobo y lo atacó con la raíz de un helecho, la manera mágica de acabar con Malsum, terminando de este modo con su incesante y nociva maldad.
Las Leyendas de los Algonquinos
Para completar el mito de Gluskap, mencionaremos que él es también el protagonista de una serie de relatos ejemplares que van desde las fábulas sobre la evidencia, como el relato de los cuatro indios que le hicieron sus más anheladas peticiones, o la lección sobre la paciencia y la humildad que le dio el pequeño Wasis, hasta los mitos de Gluskap y el nacimiento del verano, por su astuta victoria sobre el invierno.
Otro personaje de primera fila es Nutria Sagrada, el cazador, quien hizo el primer "tipi", o tienda de piel y ramas, y enseñó a los hombres cómo decorarla con los debidos colores y las exactas formas mágicas.
También merece ser destacada la leyenda del cazador Algon y de su amor por la Virgen de las Estrellas, una hija de los cielos que él amó desde el primer momento, cuando la vio, recién llegada desde lo alto en su mágica cesta de mimbre, jugando y cantando con sus compañeras celestiales.
Algon consiguió acercarse a ella y capturarla para hacerla su esposa.
Pero la Virgen de las Estrellas, aunque amaba al dulce Algon, al que le había ya dado un hijo, no podía soportar la lejanía de los suyos y, un día lejano, emprendió, con su hijo en los brazos, el vuelo de regreso a las estrellas, para pesar del enamorado cazador; pero, cuando el niño creció y se hizo adulto, la Virgen de las Estrellas bajó a la tierra para buscar a Algon y llevarlo con ellos a su mundo, en donde ser convirtieron en pájaros y, desde aquel día, vuelan sobre las praderas interminables en las que Algon cazaba en su juventud.
Y así, se pueden citar docenas de bellos mitos, como los del dios Sol, o la versión de la Mujer de las Plumas, o la sagaz lucha de Kutoyis y la Mujer Luchadora.
Cada tribu de la nación algonquina tiene, además, sus propias historias y un sinfín de relatos cosmogónicos, casi siempre relacionados con bravos guerreros, o intrépidos cazadores.
 

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